El economista José Carlos Díez alerta en el Foro Germán Bernácer sobre los riesgos globales y los desafíos de España
El economista José Carlos Díez ha participado en un almuerzo-coloquio organizado en Elche por el Foro de Debate Económico Germán Bernácer. En el encuentro ha analizado la situación económica y geopolítica actual, destacando los riesgos de la política económica de Donald Trump en EE. UU., los desafíos estructurales en Europa y España, y el auge competitivo de China.
Díez ha considerado que la política de Trump de aplicar aranceles generalizados está generando importantes conflictos comerciales e impactos geopolíticos a nivel global. Ha añadido que la relación entre Estados Unidos y China está marcada por una fuerte tensión comercial debido a la imposición de Trump de altísimos aranceles, que probablemente continuará incrementando, en lugar de evolucionar hacia una relación más colaborativa. A continuación, ha manifestado que la economía europea está en crisis, en parte debido al ascenso de China como líder industrial, lo que ha cambiado el escenario global que dominaban EE. UU. y Europa, con un fuerte impacto en los sectores tradicionales de la industria europea como el automóvil.
En cuanto a la geopolítica, el economista ha enfatizado el riesgo de que Europa, y particularmente Alemania, se quede obsoleta y sea superada por China en sectores clave como el coche eléctrico y la ingeniería mecánica. Advierte que la solución de imponer aranceles de manera generalizada a China podría ser autodestructiva para Europa, que debe afrontar ajustes mucho más duros para recuperar su competitividad.
Sobre la situación política y económica en España, Díez ha mostrado su preocupación por la elevada deuda pública. Ha considerado que el país está en una situación de «tanta vulnerabilidad» que lo convierte en fácil «pasto de que sufra una crisis financiera con aumento de prima de riesgo», un temor que mantiene desde hace años. También ha hecho referencia al conformismo nacional con el turismo como sector más relevante cuando sería preciso apostar por una reindustrialización que sitúa a España a la vanguardia con más investigación y empresas competitivas. De esta forma se combatiría la elevada deuda pública, la falta de crecimiento de la productividad y la desigualdad salarial y social.
Con respecto al mercado laboral ha manifestado que “la calidad del empleo en España está en entredicho. Más del 38% de los trabajos temporales no supera la semana y se han multiplicado por cinco los despidos de fijos en período de prueba. Ha enfatizado que la reforma laboral no evita la precariedad en el mercado de trabajo. Ha asegurado que se está generando muchísimo empleo, pero está muy concentrado «en sectores de baja productividad y bajos salarios. Muchos de ellos cubiertos por inmigrantes.
Entre las recetas para la mejora de la economía española ha propuesto más flexibilidad laboral, una revolución productiva basada en innovación y tecnología, incentivos a la industria sostenible, responsabilidad fiscal, reformas estructurales y menos burocracia, apostando siempre por la protección social y la cohesión como base de desarrollo.









